Con ojos de niño
La irrupción en la industria fotográfica de George
Eastman con su empresa Kodak puso la fotografía al alcance
de todos.
La invención, en 1900, de la cámara Brownie para
niños, permitió que hasta los más pequeños
tuvieran acceso a esta experiencia novedosa.
Pero el verdadero "niño prodigio" de la fotografía
fue Jacques Henri Lartigue (1894-1986) quien a los siete años
empezó a incursionar en este campo con una cámara regalada
por su padre.

Escena del Gran Prix de 1912 que
capta de manera cabal una instantánea de la vida cotidiana.
A los once años poseía una Kodak Brownie Nº
2 con la que documentaba escenas de la vida familiar y de su entorno
cotidiano.
Lartigue provenía de una acaudalada estirpe francesa
que le permitió captar la vida burguesa de principios del siglo
XX y los acontecimientos de la revolución tecnológica:
las carreras de automóviles, los comienzos de la aviación
(tema que desarrolló de manera exhaustiva produciendo una interesante
colección de todo tipo de aviones y retratando a los pioneros
de la aeronáutica), los balnearios de moda y los deportes de
invierno en Saint Moritz.
Todo se convirtió para este joven en un espectáculo
cargado de humanidad y viveza: desde la Gran Guerra hasta las fotos
que publicaría en la revista Life.
A partir de 1919 se dedicó a la pintura, sin dejar de
lado la fotografía y fue amigo personal de grandes artistas
en una época donde los movimientos intelectuales buscaban expresarse
a través de nuevos lenguajes.
Testigo fiel de la "belle èpoque", con su
cámara hizo lo que ningún fotógrafo había
realizado antes: fotografiar su propia vida.
En el 2000 se realizó en el Museo Nacional de Bellas
Artes de Buenos Aires una exposición fotográfica que
rescata lo más destacado de este hombre que nunca perdió
la "mirada cándida e inocente" de un niño
que encontró en la fotografía su mejor medio de expresión.
Es como si hubiera sabido que lo cotidiano constituye el secreto
de la existencia... y el secreto de la fotografía. Porque el
fotógrafo es el artista del instante, la persona que se juega
su obra en una fracción de segundos.
Por eso, podemos decir con justicia que Lartigue supo captar
el encanto de los momentos efímeros... con sus ojos de niño.
Mónica Incorvaia
Prof.de Historia de la Fotografia
Investigadora Fotográfica
E-mail:galac@pinos.com.ar