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Al regular la velocidad del obturador y la abertura
del diafragma el fotógrafo consigue la cantidad exacta de luz
para asegurar una correcta exposición de la película.
La velocidad del obturador y la abertura son directamente proporcionales:
si incrementamos la velocidad del obturador en una unidad cambiará
un f-stop. Al modificar en un punto la exposición se produce
un cambio en la velocidad de obturación y en el diafragma, cuyo
resultado será que la cantidad de luz que llegue a la película
sea la misma. De esta manera, si se aumenta la velocidad del obturador
el diafragma deberá ser aumentado en la misma medida para permitir
que idéntica cantidad de luz llegue a la película. Los
obturadores rápidos, de 1/125 segundo o menos, pueden captar
objetos en movimiento.
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