Los fotógrafos profesionales y los aficionados exigentes utilizan
fotómetros para medir la intensidad de la luz en una situación
dada y determinar así la combinación adecuada de la velocidad
y de la abertura del diafragma. Se utilizan básicamente cuatro
tipos de fotómetros: el de luz incidente, el de luz reflejada,
el de spot y el de flash, aunque, hablando con propiedad, los fotómetros
de spot son un tipo de los de luz reflejada y los de flash pueden serlo
tanto de incidente como de reflejada.
Los fotómetros de luz incidente miden la intensidad de luz que
ilumina al objeto, la que cae sobre él. Para leer los valores
de luz incidente se coloca el fotómetro junto al objeto y se
dirige hacia la cámara. Los fotómetros de luz reflejada
miden la intensidad luminosa reflejada por el objeto, la que él
emite. Para leer este fotómetro se coloca junto a la cámara
y se dirige hacia el objeto. La mayoría de los fotómetros
de luz incidente pueden también modificarse para su uso como
fotómetros de luz reflejada.
Los fotómetros de spot miden la luz reflejada en un área
de 1 grado, mientras que los mencionados anteriormente cubren una escala
angular mucho más amplia: de 30 a 50 grados para un fotómetro
de luz reflejada y de hasta 180 grados para uno de luz incidente. Los
exposímetros para flash están diseñados para medir
únicamente los destellos de fracción de segundo emitidos
por el flash. Los fotómetros combinados están diseñados
para medir luz incidente, reflejada y de flash.
Los exposímetros más sencillos poseen una célula
fotoeléctrica la cual genera una pequeña cantidad de corriente
eléctrica cuando se expone a la luz que acciona una aguja sobre
una escala y un dial regulable que indica la velocidad de la película.
Cuando el dial coincide con la aguja, el exposímetro muestra
las diferentes combinaciones de diafragma y velocidad que producen exposiciones
equivalentes, y la cámara podrá ajustarse en consecuencia.
Algunos fotómetros, como elementos sensibles a la luz, están
provistos de una célula fotoconductora de sulfuro de cadmio que
funciona con una pila de mercurio y es extremadamente sensible incluso
en condiciones de luz muy pobres. Una innovación de la década
de 1980 fue el uso de diodos de silicio como receptores de luz. Estos
exposímetros tienen aún mayor sensibilidad que los de
células de sulfuro de cadmio.
Para la fotografía de estudio se suele utilizar un fotómetro
especial que mide la temperatura de color. A cada temperatura le corresponde
una longitud de onda luminosa diferente que se expresa en kelvins (K)
y los diferentes tipos de iluminación tienen su propia temperatura
de color. Los medidores de ésta permiten calcular con precisión
la luz emitida por los diferentes tipos de lámparas. Esto es
fundamental para la fotografía profesional en color realizada
en interiores con iluminación artificial, ya que la temperatura
de color de las lámparas fluorescentes e incandescentes varía
de un fabricante a otro e incluso puede cambiar con el paso del tiempo.