En caso de ausencia de luz natural, los fotógrafos
utilizan luz artificial para iluminar las escenas tanto en interiores
como en exteriores. Las fuentes de luz artificial más utilizadas
son el flash electrónico o lámpara estroboscópica,
las lámparas de tungsteno y las lámparas halógenas
de cuarzo. Otra fuente es la bombilla de flash, lámpara desechable
que contiene en su interior oxígeno y un delgado filamento de
aleación de magnesio que se dispara una sola vez. En la actualidad
ha quedado obsoleta y ha sido reemplazada por los económicos
flashes electrónicos.
El flash electrónico (un tipo de estroboscopio) consiste en un
tubo de cristal de cuarzo que contiene un gas inerte (un halógeno)
a muy baja presión. Cuando a los electrodos sellados a los extremos
del tubo se les aplica un alto voltaje, el gas se ioniza y produce un
destello de luz de muy corta duración, es decir, un flash. A
pesar de que los flashes especiales pueden producir un destello de aproximadamente
1/100.000 de segundo, los normales duran de 1/5.000 a 1/1.000 de segundo.
El flash tiene que estar sincronizado con el obturador de la cámara
para que el destello de luz cubra toda la escena. La sincronización
se lleva a cabo a través de una conexión eléctrica
entre la cámara y el flash, que puede ser un soporte montado
en la parte superior de la cámara, llamado zapata, o un cable
llamado cable de sincronización, que va del enchufe de sincronización
de la cámara al flash.
Los flashes automáticos están equipados con sensores,
células fotoeléctricas que regulan automáticamente
la duración e intensidad del destello para una toma en particular.
El sensor, que mide la intensidad del destello al producirse éste,
interrumpe la luz cuando se ha conseguido la iluminación adecuada.
El flash sincrónico, modelo actual del flash automático,
está diseñado para funcionar con una cámara determinada.
El circuito electrónico del flash y de la cámara están
integrados. El sensor está alojado en el interior de la cámara
y mide la cantidad de luz en el plano de la película, lo que
permite una medición más exacta de la intensidad del flash.
Los flashes varían en tamaño desde los pequeños
incorporados en las cámaras hasta los grandes de estudio. Por
lo general, cuanto más grande sea el flash mayor será
la intensidad de luz producida. El flash incorporado en la cámara
es adecuado para iluminar pequeñas escenas, pero cuando se trata
de una escena amplia es preciso un potente equipo de flash de estudio.
La lámpara incandescente con filamentos más delgados que
los de las bombillas corrientes, proporciona luz continua. Para conseguir
un color normal en la fotografía, la lámpara debe usarse
con película de tungsteno o con un filtro para equilibrar el
color. La luz de cuarzo, de uso corriente en la industria de la televisión
debido a la gran intensidad de luz que produce y a la relativa larga
duración de sus lámparas comparada con fuentes luminosas
de tungsteno, es también popular entre los fotógrafos.