Las películas fotográficas varían
en función de su reacción a las diferentes longitudes
de onda de la luz visible. Las primeras películas en blanco y
negro eran sólo sensibles a las longitudes de onda más
cortas del espectro visible, es decir, a la luz percibida como azul.
Más tarde se añadieron tintes de color a la emulsión
de la película para conseguir que los haluros de plata fueran
sensibles a la luz de otras longitudes de onda. Estos tintes absorben
la luz de su propio color. La película ortocromática supuso
la primera mejora de la película de sensibilidad azul, ya que
incorporaba tintes amarillos a la emulsión, que eran sensibles
a todas las longitudes de onda excepto a la roja.
A la película pancromática, que fue el siguiente gran
paso, se le añadieron en la emulsión tintes de tonos rojos,
por lo que resultó sensible a todas las longitudes de onda visibles.
Aunque ligeramente menos sensible a los tonos verdes que la ortocromática,
reproduce mejor toda la gama de colores. Por eso, la mayoría
de las películas utilizadas por aficionados y profesionales en
la actualidad son pancromáticas.
La película de línea y la cromógena son dos variedades
adicionales de la de blanco y negro, que tienen unas aplicaciones especiales.
La primera se usa básicamente en artes gráficas para la
reproducción de originales en línea. Este tipo de película
de alto contraste consigue blancos y negros puros, casi sin grises.
La película cromógena lleva una emulsión de haluros
de plata con copulantes de color (compuestos que reaccionan con el revelador
oxidado para producir un colorante). Después del proceso de revelado,
la plata sobrante se elimina mediante un baño de blanqueo, que
da como resultado una imagen teñida en blanco y negro.
Hay películas especiales, sensibles a longitudes de onda que
sobrepasan el espectro visible. La película infrarroja responde
tanto a la luz visible como a la parte infrarroja invisible del espectro
(ver más adelante Fotografía infrarroja).
La película instantánea, lanzada por la empresa Polaroid
a finales de la década de 1940, permitió conseguir fotografías
a los pocos segundos o minutos de disparar con cámaras diseñadas
con ese fin específico. En la película instantánea,
la emulsión y los productos químicos de revelado se combinan
en el paquete de película o en la propia foto. La exposición,
revelado e impresión se producen dentro de la cámara.
Polaroid, primer fabricante de esta película, utiliza una emulsión
de haluros de plata convencional. Después de que la película
ha sido expuesta y se ha conseguido el negativo, éste pasa entre
el papel fotográfico y los productos químicos; entonces,
una sustancia gelatinosa transfiere la imagen del negativo al papel
y la foto queda lista.
