La fotografía, cuyo componente esencial es la luz, se basa
en las propiedades fotosensibles de los cristales de haluros de plata,
compuestos químicos de plata y halógenos (bromuro, cloruro
y yoduro).
La película fotográfica, se compone de una emulsión
(capa fina de gelatina) y una base de acetato transparente
de celulosa o de poliéster. Cuando la película es expuesta
a la luz se produce un cambio químico en los cristales
de haluros de plata que están suspendidos en la emulsión,
y de esta manera se produce lo que se conoce como imagen latente.
Cuando se efectúa el revelado, con una sustancia química
llamada revelador, en las zonas expuestas a la luz se forman partículas
de plata. La cantidad de partículas que se forman depende de
la intensidad de la exposición.
Las zonas con mayor exposición contarán con mayor cantidad
de partículas.
La imagen que se obtiene se denomina negativo, ya que se produce
una inversión de tonos del objeto fotografiado. Los objetos de
la escena que aparecían claros se ven oscuros y los que se veían
oscuros aparecen claros.
Luego en el proceso llamado positivado los valores de los tonos del
negativo vuelven a invertirse. En las diapositivas esto se consigue
con un segundo proceso de revelado.
Por lo tanto, podemos decir que la fotografía se basa en principios
físicos y químicos.
Los principios físicos se rigen por la óptica, la física
de la luz. El término genérico luz se refiere a la parte
visible del espectro electromagnético, que además incluye
ondas de radio, rayos gamma, rayos X, infrarrojos y ultravioletas. El
ojo humano solamente percibe el espectro visible, una estrecha banda
de longitudes de onda. Este espectro se compone de toda la gama de colores.
La mayor longitud de onda visible corresponde al rojo y la menor al
azul.
