¿Cómo empezó en la fotografía
señor Travnik?
Empecé en la fotografía después de hacer
un pequeño digamos... intento. De chico yo quería
ser pintor. Di un examen en Bellas Artes, me bocharon a los 12
años y después de un tiempo de haber tenido una
especie de crisis con el tema del dibujo y de la pintura, me empecé
a interesar por la cosa mágica que tiene esa cuestión
de que la imagen aparezca en el cuarto oscuro. A partir de ahí,
hice un curso por correspondencia, trabajé como ayudante
en un laboratorio, hasta que conocí - por suerte - en los
cursos de verano a Pedro Otero. Le estoy hablando de cuando yo
tenía 16 años, en el '66.
Fui alumno de Pedro, al que siempre reconozco como mi gran y posiblemente
único maestro. Más allá de las influencias
que todo el mundo tiene, y de otras personas que a uno lo marcan
no solo en la fotografía, sino también a nivel de
la formación integral de uno. Pero el que fue auténticamente
mi maestro, fue Pedro Otero.
Después me dio la oportunidad de trabajar como ayudante
en sus clases, lo que para mí fue tocar el cielo con las
manos.
Después tuve la desgracia de perder a mi padre. Comencé
a trabajar en Agfa-Gevaert como cadete y al poco tiempo pase al
Departamento Técnico. Desarrollé mis conocimientos
de técnica fotográfica allí y paralelamente
hice un pasaje por el Foto Club Buenos Aires durante 2 o 3 años
junto con Carlos Bosch, Alfredo Sánchez, Carlos Silva.
Con el tiempo me fui abriendo de este tipo de actividad de fotoclub
porque me pareció que la fotografía era algo mas
que los concursos, los premios. Las propuestas estéticas
que me interesaban pasaban por otros lados y fui adquiriendo otro
tipo de conocimientos por medio del contacto con autores tanto
del extranjero como argentinos que me fueron marcando por aquella
epoca de manera notable y fui desarrollando mi propia personalidad
fotográfica, por llamarlo de alguna manera.
Usted hablo de los fotoclubes, ¿cree usted, qué
los fotoclubes se quedaron con una estetica fotografica como atrasada,
que se quedaron en el tiempo?
El fotoclub es una asociación de fotógrafos amateurs,
que tienen una profunda vocación, un profundo amor por
la fotografía. Generalmente toman esta actividad como una
actividad secundaria en su vida y desde ese punto de vista me
parece que ocupan un lugar este momento como el que ocupan en
todo el mundo. Durante una época en la Argentina habían
ocupado un lugar que evidentemente no ocupan en otros lugares
porque el fotoclub, como Ud. dice, para mí es esto, una
asociación de fotógrafos amateurs que aman la fotografía
pero a mi juicio, si tengo que evaluar su propuesta estetica,
no presentan ni propuestas de riesgo desde lo formal ni desde
lo temático. Salvo alguna excepción. Son como circuitos
paralelos. Existen muchísimas otras actividades: las galerías,
los museos, los centros culturales de todo el mundo, exhiben a
determinados autores. Otros generalmente llevan adelante obras
de distintas características y exponen en salones nacionales,
internacionales, en los fotoclubes y no creo que tenga que entrar
en esta relación casi como polémica no? Muchas veces
se da esto de si estas en contra o no estas en contra de los fotoclubes.
Yo simplemente digo que mi postura estética es distinta.
Tengo grandes amigos dentro de la gente de los fotoclubes. Un
último ejemplo: he lamentado profundamente la desaparición
de Eduardo Salzamendi, el año pasado, a quién apreciaba
y quería desde hace años de manera particular. No
me interesa entrar en una polémica de este tipo. Sí
obviamente decir que mi idea y mi concepción estética
con respecto al uso del medio, es diferente.
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Desde su punto de vista ¿qué tipo de fotografía
le gusta -no de las suyas- cuando usted mira, qué es lo
que le gusta?
Yo sigo sosteniendo que la fotografía, como cualquier
medio de expresión, tiene que conmoverme y tiene que dejarme
algun eco en la cabeza, sigo creyendo que con el arte se puede
cambiar a la gente.
No lo veo como en algún momento. No creo que con el arte
se pueda cambiar el mundo de una manera utópica, como en
algun momento pude creer. Sí creo que la única obra
que vale, es aquella que en algún modo le cambia la vida
a la persona que la mira. Aquella obra que hace que la persona
que la vio la recuerde y diga: si me perdía esto, me perdía
algo importante, ya que la fotografía, como la pintura,
la música, el teatro, la película que quería
ver, cualquier medio expresivo que sea utilizado para conmoverme
desde lo intelectual, lo emocional o lo visual, me resulta de
interes. Particularmente no soy muy afecto a las corrientes puramente
conceptuales, aunque realmente también reconozco en ellas,
determinados aciertos de valor. Por supuesto que el tema de lo
conceptual nos llevaría a una discusión bastante
larga, pero obviamente en el arte contemporáneo no puede
prácticamente existir una obra que no tenga un componente
fuertemente conceptual.
En estos momentos nosotros estamos entrando o ya entramos a un
tipo de fotografía, que es la fotografía digital,
¿desde su punto de vista esto ayuda o no? ¿es fotografía
o no lo es para usted?
Si me permite, le diría que la pregunta encierra algo
con lo que yo no coincido: lo digital es una nueva herramienta,
tanto en la captura de la imagen, en la modificación de
la misma, o en la modificación de la imagen capturada por
sistemas convencionales.
Me resisto a creer que el aporte de esta nueva herramienta tan
poderosa que es la imagen digital, sirva nada más que para
resolver cosas que la fotografía resolvió hace mas
de 80 años. Si uno ve imágenes de O. Rejlander,
fotógrafo pictorialista del siglo XIX, estamos hablando
de 1855 a 1880 aproximadamente, se puede ver que él ya
resolvió el tema del montaje, de las impresiones múltiples
y el recorte y pegado correctamente, de una manera acertada. Me
resisto a pensar que una incorporación en la sociedad de
una tecnología tan contundente, de algo con tanta fuerza
propia como el mundo de lo virtual, sirva nada mas que para hacer
eso. Con esto trato de decir que conceptualmente la fotografía
digital realmente esta en pañales. Solamente encuentro
hasta ahora algunas puntas de algunos autores, tanto aquí
como en el exterior, que me interesan y que son precisamente los
que hacen algo conceptualmente distinto. Así como cuando
irrumpió la fotografía en la sociedad en 1879 se
dio un cambio tan grande en la vision de todos, que hizo que hasta
los pintores modifiquen su manera de ver las cosas. La fotografía
no irrumpió en la sociedad y cambio la forma de ver de
los pintores. Esta es una descripción muy lineal y facilista
del proceso histórico, la irrupción de la fotografía
en la sociedad de 1879 cambia la visión de toda la sociedad.
Todos los integrantes de la sociedad cambian su manera de ver
las cosas en una mayor o menor medida. Obviamente, dentro de los
integrantes de la sociedad estaban tambien los pintores, de modo
que la pintura o los pintores cambian su manera de ver, cambian
su manera de relacionarse con las cosas, como cambió todo
el resto de la sociedad con el advenimiento de la fotografia.
El advenimiento de la imagen virtual o del mundo virtual actualmente,
creo que trae aparejado un cambio tan importante y tan grande
como este que hubo en 1879 con la llegada de la fotografía
y, como en aquel momento me parece que ahora la imagen virtual
esta adquiriendo, un poco a tientas - no tiene referentes anteriores
- una propuesta estética propia y seguramente distinta
de la que hasta ahora vemos en la mayoría de las casos.
Usted sigue dando clases, ¿cambio mucho la relación?
Hasta hace un tiempo el alumno tenía menos información
de la que tiene ahora, ¿usted nota grandes diferencias
de cuando usted recibió su educación a la que puede
transmitir ahora?
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En algunos aspectos cambió todo. No se pueden separar
las cosas. Todo cambió, yo empecé a enseñar
fotografía de muy joven por esta relación que tuve
con Pedro que me llevó a ser ayudante de sus cursos. Por
un lado, entonces, el tema del abordaje de la enseñanza
desde el punto de vista de la generosidad, de entregar todo lo
que uno sabe, lo que uno tiene, no ha cambiado. Esto el docente
lo tiene o no lo tiene. La persona es así o no es así,
no creo que esto cambie con el tiempo. Siempre habrá personas
que puedan expresar y comentar todo lo que saben y otras que no
lo hace, muchas veces no por maldad sino por una falta de capacidad
para poder transmitir sus conocimientos.
Lo que sí ha cambiado es el tiempo con el que se cuenta.
El que empieza a hacer fotografía muchas veces tiene gran
apuro por llegar a colgar sus trabajos en una pared. Antes uno
no tenía la idea de
te estoy hablando de 20-25 años
atrás, uno empezaba a estudiar fotografía y no tenía
esta idea: bueno, dentro de un año ya estoy organizando
mi primera exposición. Era un proceso un poco mas lento,
pero tampoco esto es un problema de los fotógrafos. En
una generación dominada por imágenes con la estética
rápida y fragmentada del video clip, todo es muy rápido,
todo es descartable. Hoy sirve, mañana no. Empezas a estudiar
fotografía dentro de un año haces tu primera exposición
y dentro de 2 años ya no estudias mas y das un taller de
fotografía. Todo muy rápido...
Esto obviamente hace que uno se replantee algunas cosas, como
por ej.: que pasa con esto, hasta donde vale ese concepto de Minor
White, gran fotógrafo y docente de los mejores, norteamericano,
que hablaba de un fotógrafo que se hacía en unos
25 años, recién después de 25 años,
se podía hablar de un autor fotógrafo. No solamente
voy a citar este ejemplo de un autor extranjero. Te puedo poner
mi experiencia: yo a los 20 años estaba en el F. C. Buenos
Aires y la gente que me rodeaba me llevaba 4, 5 años, y
yo decía bueno, les llevo una ventaja bárbara. Si
ahora estoy codo a codo con ellos, que puede ser de mi carrera
dentro de 5 años, voy a ser Gardel. Y no, a los 5 años
no fui Gardel porque no es así. Todo necesita un tiempo.
Todo necesita de un aprendizaje que va mas allá de la mera
captación de las recetas o de las cuestiones técnicas,
externas, superficiales. En este sentido estoy también
convencido de que hoy existe y se difunde una producción
muchas veces superficial y absolutamente frívola que no
me interesa. Basado en las posibilidades de comunicación.
Hoy es bastante fácil darse una vuelta por New York, ver
que se expone en las galerías de Chelsea venir, trabajar
un poco, reciclar conscientemente o no estas ideas y creer que
uno esta haciendo algo novedoso. Claro, a lo mejor para el mal
informado esta haciendo algo novedoso. Pero para el que esta conectado
con lo que pasa afuera, el olfato te da muy rápidamente
cuenta de que eso que estas viendo no solamente no es nuevo sino
que tampoco es autentico. Porque seguramente el artista que vive
en Nueva York, con la gente de esa sociedad, va a dar un producto
muy distinto del que emerge de un artista que vive en Argentina,
en Buenos Aires, con la gente de esta sociedad, por más
globalización que exista y por más interconexiones
que me quieran explicar. Tampoco creo en falsos o exagerados nacionalismos
culturales. Sí creo que hay cuestiones que el artista trata,
que tienen que ver con las vivencias que uno tiene en su propio
lugar, rodeado de su propia gente y en su propio tiempo.
A qué cree que se debe esta de moda todo lo que es corte
visual y fotografia como cabeza de todos los institutos que dan
arte. ¿A qué cree usted que se debe?
Mire no podría decir exactamente con certeza y con convencimiento
no podría dar una opinión concreta, con un convencimiento
muy grande sobre la razón a la que se debe. Por un lado
evidentemente la cultura al nivel de las artes visuales, empieza
a ser más negocio que lo que era antes, esta es probablemente
una razón. Por otro lado, el tema de la fotografía
o el auge de la fotografía en la Argentina, como forma
de expresión integrada al resto de las artes, en otros
países ya es moneda corriente desde hace mucho mas tiempo.
Creo que precisamente cierto atraso con el que se ven desde algunos
círculos de poder la evolución de las artes visuales
hace que recién ahora, se esté integrando como se
debe integrar, la fotografía al resto de las artes visuales.
Esta integración también resulta todavía
forzada. En algunos casos porque los mismos fotógrafos
siguen hablando de que no, yo no soy fotógrafo, soy un
artista plástico. Es como un pintor que diga no, yo no
soy pintor, soy un artista plástico. Cuál es la
diferencia? Explíquenme, porque si yo que digo soy fotógrafo
(no quiero hacer de esto un problema semántico) pero creo
que hay una cuestión que subyace, que es de fondo. El que
dice: yo soy artista plástico, no soy fotógrafo,
esta de alguna manera queriendo decir: yo soy algo más
que fotógrafo, yo soy artista plástico. En realidad
lo que esta haciendo es subvaluando las herramientas con las que
se esta manejando. Cuando yo digo soy fotógrafo, implícitamente
estoy diciendo que soy artista plástico. Es lo mismo que
un pintor me tenga que explicar que es un artista plástico
por temor a que se lo confunda con un pintor de paredes. O que
un grabador, o un escultor me tenga que explicar que es un artista
plástico. Aquel que dice soy artista plástico, no
soy fotógrafo, me esta remitiendo a la discusión
de hace 20 años: si la fotógrafa es arte o no. Yo
soy
yo estoy, muy contento de ser un fotógrafo y
no por eso, creo dejar de ser un artista plástico.
Después de toda su trayectoria, ¿cómo llego
a ser Director de la Galería del San Martín? ¿Que
es para usted ser su Director? ¿Que es lo que siente?
Orgullo. Siento un gran orgullo. Siempre he separado muy claramente
mi actividad como fotógrafo, de mi actividad como curador
y organizador de eventos. Cuando con el Consejo Argentino de Fotografia
a comienzos del '80 llevamos adelante actividades para traer muestras
del exterior y para llevar muestras argentinas hacia el exterior,
siempre me intereso llevar paralelamente a mi actividad como fotógrafo,
otra tarea, que tiene que ver con la organización de actividades
para y con el resto de mis colegas.
Cuando Sara Facio me propuso como posible sucesor de ella en la
Fotogaleria, primero tuve un gran miedo -ella es testigo- y durante
un tiempo me tuvo que empujar un poco, cosa que siempre le agradeceré.
Al principio tuve mis padecimientos, por la gran responsabilidad,
pero realmente en la actualidad lo vivo con una gran alegría.
Es un trabajo que disfruto mucho, que me conecta con una cantidad
de colegas que de una manera u otra se acercan para que uno vea
sus trabajos y me permiten crecer.
Hay fotógrafos a los que solo les gusta su fotografía,
y otros fotógrafos a los que les gusta la fotografía.
A mí me gusta la fotografía, no solamente la mía,
entonces el trabajar para que otros puedan exhibir fotografías
y él hacerlo de la mejor manera posible me gratifica. Tratar
de que la FotoGalería mantenga el nivel que Sara le dio
a su actividad, durante tantos años y en lo posible y humildemente
- desde mi posición - tratar de, si puedo, superar ese
standard que ella ya había marcado tan elevadamente, es
todo un desafío, una cosa que vivo muy plenamente. Por
supuesto que, como en todo acto creativo, como en toda actividad
de este tipo, hay un trabajo de remar y remar permanentemente
con contactos, con relaciones para que uno pueda estar vinculado
con fotógrafos no solamente de la Argentina sino de todo
el mundo. Con nuestros fotógrafos del interior, que muchas
veces son poco vistos en la capital. Si vos ves la programación
de la FotoGalería, siempre ha habido fotógrafos
argentinos, no solamente de Buenos Aires, de Latinoamérica
y del resto del mundo.
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Esto te lleva trabajo. Balancear una temporada, mucho tiempo de
elaboración. Tal vez el espectador ocasional no se da cuenta,
pero en la FotoGalería, se arma la temporada como para
que estén presentes las distintas corrientes estéticas,
distintos fotógrafos de distintos lugares del mundo y que
los porcentajes digamos así, correspondan con la línea
que la FotoGalería tiene, es decir, privilegiar la fotografía
como por su nivel de excelencia pero, a la vez, que si hay una
tendencia sea la de exponer fotógrafos argentinos, latinoamericanos
y del resto del mundo. En ese orden. Y esto cuando yo termino
de hacer todo ese trabajo de contactos, de prensa, de armar catálogos,
y cierro las puertas de la galería el día que colgamos
y me pongo a trabajar en ver en como colgar la muestra se convierte
en fuente de placer. Como disponer las obras, hilvanar un discurso
en la pared, llevar adelante ese trabajo, lleva también
su estudio, su reflexión. Me dedico a ver como hay que
presentar una muestra, como se están presentando actualmente
las artes visuales en el exterior, como se presentan aquí,
hago comparaciones, saco mis conclusiones. A veces hago grandes
sacrificios como para poder de alguna manera estar al tanto, no
solamente de que fotografía sino de cómo se muestra
también, para que cuando uno entre a la FotoGalería,
diga esto esta colgado como podría estar viéndolo
en cualquier museo o centro de arte de primer nivel, argentino
o extranjero. Sitios que disponen de mayores presupuestos para
hacer lo que nosotros hacemos en la FotoGalería. Con muchos
menos recursos, esta es la verdad, acotado como todos los presupuestos
dependientes del Gobierno de la Ciudad, pero por suerte lo tenemos.
Siempre digo que los fotógrafos nos quejamos muchas veces
del apoyo oficial pero
si vemos el apoyo privado, tendríamos
que terminar agradeciendo el apoyo oficial. Que seguramente podría
ser mayor, seguramente, pero en el campo de lo privado es tan
poco lo que se consigue, que el tener una FotoGalería como
esta, de alguna manera me da aún mayor responsabilidad.
La otra cosa que me llena de orgullo es haber sentido, hasta el
momento, el gran apoyo de mis colegas en mi trabajo. Esto para
mi es fundamental.
He recibido y seguramente voy a recibir elogios y criticas por
mi trabajo por parte de los críticos de arte y opiniones
encontradas de mis colegas en cuanto a lo que expongo, porque
no todo les va a gustar a todos. Esto es mas que natural. Pero
sentir un apoyo a lo que hago, como línea de trabajo general,
es realmente muy importante. Creo que no podría trabajar
como trabajo en la FotoGalería, si no sintiera realmente
ese aliento de mis colegas, esto lo digo sinceramente.
Muchas gracias señor Juan Travnik.
No, gracias a ustedes.
Cronista: Diego H. Villanueva
Fotografa: Leslie Taglioretti